“¡Ven y sígueme!”

Un niño nace con un interrogante sobre su cabecita: “¿Qué seré yo?”. Al paso de los años, se pregunta: “¿Qué haré yo?”.

Pero, a veces, escucha en su corazón una voz que le dice: “¡Ven y sígueme!”. Es la voz de Jesús que lo llama a hacer algo grande y hermoso en la Iglesia, co- mo sacerdote, religioso, religiosa, seglar comprometido. Jesús llama a quien quiere, cuando quiere y como quiere. Así hizo también con sus Doce Apóstoles.

A Don Bosco, lo llamó, en un sueño, a los nueve años. El niño se vio rodeado de una manada de animales salvajes. Jesús le invitó a transformarlos en corderos. Para conseguirlo, le presentó a la Virgen María. Ella fue la Madre y la Maestra de Don Bosco, el apóstol de los jóvenes.

FLOR: Reza un avemaría por los que tienen la misión de educar a los jóvenes.